Mensaje de la familia Ramírez de Casilda

Les envío esta foto de Liza y nuestra familia en casa.
Realmente la estamos extrañando mucho. Pasa el tiempo y lo sentimos más. Ella fue una más de nuestra familia y dejó un lugar vacío que es imposible de reemplazar. Extrañamos su alegría, su sonrisa permanente, su inocencia, sus rrr....., su presencia.
Siempre estamos en contacto y sabemos que también ella extraña, así que no perdemos las esperanzas que , como nos prometió , volverá en el 2008.
Lo vivido en su estadía en casa, fue una experiencia maravillosa e inolvidable. Liza nos dejó muchas enseñanzas aparte de su cultura, costumbres,
tradiciones etc., pero por sobre todo y para mis hijos el saber que es bueno dar y compartir con otros lo que uno tiene, no solo lo material sino también en amor y cariño.
Sentimos que hemos ganado una hija y una hermana, y esto permanecerá durante toda nuestra vida, ahora mi familia se compone de seis personas y siempre será bienvenida en nuestro hogar.
Y como le dije a la mamá de Liza, una verdadera familia nunca dice adios, nunca olvida y siempre sueña con el reencuentro..... Nuestro sueño es reecontrarnos pronto.
Besos.

MIRTA DE RAMIREZ Y FLIA


Mensaje de la estudiante de intercambio Okita, de Bélgica

El 30 de Julio, cuando llegué a Acebal, pensé: “¡Ay! ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿En qué me metí?”. Después me arrepentí mucho de esos pensamientos porque me fascinó vivir en Acebal estos 5 meses. ¡Me encantó la vida del pueblo! ¡Me encantó lagente del pueblo! La verdad es que nunca me sentí incómoda en Acebal. ¡La gente me recibió tan bien, tan agradable, amable y simpática conmigo que ni un segundo extrañé mi casa de Bélgica! ¡Cómo me gustó, por ejemplo, ir a laverdulería, que por el camino la gente me saludara, me hablase de una manera tan amable.

Yo no conocía todo esto y estoy feliz de haberlo hecho. Fui a Rosario varias veces, fui a Buenos Aires 3 veces, fui a Villa Constitución y siempre quería volverme enseguida para Acebal. Extrañaba el ambiente del pueblo, la tranquilidad y la amabilidad.

¡Cómo me gustó ir a la cancha a ver a Acebal! Fue una locura buenísima y nunca me voy a olvidar eso! Las bombas, los chicos y hombres que se vuelven locos, las canciones, las puteadas… jaja una experiencia fantástica y espléndida.

El boliche, siempre lleno de gente, la fiesta cada fin de semana hasta horas tempranas de la mañana. Pasé una Navidad muy distinta. ¡Lo pasé bárbaro! Me sentí parte de la familia. Brindar a las doce, reír, divertirse... todo eso fue extraño para mí, nada que ver con la Navidad en Bélgica y cómo me gustó! ¡Las fiestas y reuniones que yo conocí acá fueron increíbles! La graduación fue una fiesta maravillosa. Las salidas a la noche, las vueltas en auto, tomar maté, comer asado… Todas esas costumbres típicas de acá que no voy a olvidar.
Quiero agradecer a todo el pueblo por todo lo que yo experimenté y aprendí acá… toda la gente que me saludaba el la calle y me hicieron sentir bien. Gracias a los padres de mis amigos que me hicieron sentir parte del grupo y a la escuela.

Fue la primera vez que yo hice un intercambio y la verdad es que Acebal va a ser siempre un pueblo muy especial para mí. Lo que yo escuché en la calle, lo que vi y aprendí tiene un lugar en mi corazón. Me llevo muy pero muy buenos recuerdos de Argentina y esto es gracias al pueblo, a la gente del pueblo. ¡Fue una experiencia increíble para mí y nunca voy a olvidarme de Acebal!
¡Ya estoy segura de que vuelvo!

Okita Daels


Mensaje de la familia Carozzo de Villa Ramallo,
provincia de Buenos Aires
Haber recibido a Jessica en nuestro hogar fue una de las experiencias más hermosas que nos tocó vivir en familia.

Recibimos a una adolescente que no conocíamos, nos daba mucha ansiedad y también algunos temores, pero muy pronto se gano el corazón de todos nosotros y Jess se transformo en nuestra hija, hermana y amiga.

Hoy ya de regreso a su país estamos todos muy tristes pero igualmente pensamos que fue una experiencia que valía la pena ser vivida y tenemos la esperanza que muy pronto la vamos a ver entrando nuevamente en nuestra casa.